Película “Chef”, valores a través de un plato

ChefEn estos días vi una película maravillosa con la que me sentí sumamente identificada: Chef. Escrita, dirigida y protagonizada por Jon Favreau, la historia trata del chef Carl Casper, que pierde su trabajo como chef en un restaurante y empieza su negocio en un food truck en un esfuerzo por retomar su creatividad y llevar a la realidad su fantásticas propuestas, mientras intenta arreglar algunas situaciones familiares. Para empezar, la película tiene un profundo mensaje lleno de valores familiares que me encantó. Para quienes trabajamos cerca del mundo de la gastronomía, sabemos que el trabajo de un cocinero es altamente demandante y, para quienes tienen familia, saben lo complicado que puede ser dedicarle tiempo a los seres queridos, ya que los horarios siempre van al opuesto de las demás personas. Este film, logra describir con gran realismo esa situación pero, que querer es poder y cuando quieres estar con los tuyos, puedes encontrar la manera de estar cerca de ellos y dar grandes lecciones de vida a través de la disciplina que exige este duro pero gratificante oficio. Por otro lado, adoré la propuesta visual. Sin duda que quien haya sido el responsable del estilismo de alimentos es un “duro” porque la selección de platos fue acertada, haciendo que pasara toda la pelicula entretenida y con hambre por la maravilla de propuestas. Revisando varias reseñas sobre la película, conseguí que el chef Roy Choi, uno de los cocineros más cool del momento, asesoró a Favreau para que la película fuera lo más real posible pero primero debía tomar clases de cocina en una escuela de artes culinarias francesa para poderlo ayudar.

Buzzfeed

Buzzfeed

Investigando en uno de los tanto blogs que hablan de la película, conseguí que Choi, trabajó en conjunto con la estilista de alimentos Melissa McSorley con quien cocinó y montó las versiones iniciales de los platos para que los actores los tuvieran de referencia. Una vez que lo tuvieron claro, él se hizo a un lado y dejó que delante de cámaras prepararan todo. De hecho la comida que se ve en la película era tan real que después de cada toma se lo comían. Me encanta porque en la revista Bienmesabe, nuestra producción que también cuenta con nuestra estilista de alimentos Liselotte Salinas, es tan natural que te puedes comer todo lo que ahí se prepara para fotografiar. Por otra parte, en la historia, el chef tiene un hijo de 10 años llamado Percy (Emjay Anthony) quien gracias a su cercanía con las redes sociales y pertenecer a esta nueva generación de chamos adictos a la tecnología, se convierte en el community manager de su papá. ¡Me encantó! Ahorita que estamos incursionando en la plataforma web, manejando redes y compartiendo con el mundo entero, me sentía super identificada con lo que sucedía dentro de la historia. eljefe Cuando publicas una foto, compartes un video y ves cómo la gente en cualquier parte del mundo te sigue o por lo menos te responde, te das cuenta del poder de la globalización y lo rápido que estamos conectados. De hecho entiendes que al final, en todas partes del mundo hay gente que comparte los mismos gustos que tú. Por último y no menos importante, la película entre varios de sus mensajes, maneja uno en particular que siempre he defendido a capa y espada y es el tema de la cocina con sentimiento. En la película puedes ver cómo el dueño de la cocina, Riva (Dustin Hoffman) está conforme con sus platos “Tiro al piso” y no le interesa innovar por miedo a perder clientela. En mi caso, sufro constantemente cuando salgo a comer a la calle por una sencilla razón: puede que la comida sea normal. Incluso puede ser que esté correctamente preparada, que de sabores esté divina, pero no se siente que hay cariño de por medio en la cocción. pollo Siempre uso la referencia de mi mamá. Sí, ella cocina como los dioses (modestia aparte) pero lo hace porque no le interesa sorprender a nadie, lo hace porque disfruta lo que hace y se inspira en cada ingrediente que utiliza. Para ella, es un reto cada plato que prueba en la calle y se propone hacer cosas mejores. Estudia los sabores, se los imagina y hace su magia. En este país, son muchos los cocineros que no están inspirados. Son bastantes los que realmente cocinan porque les garantiza una entrada relativamente buena y les da la ilusión de que un día, algún medio los descubra y los lleve a la televisión para ser ricos y famosos. Pero ese amor por lo que preparan, esa delicadeza y respeto por los productos de ha perdido y por eso, las madres, abuelas, tías y señoras que trabajaron en nuestras casas, conservan la sazón sincera en cada uno de sus platos. En estos días me pasó algo peculiar. Me invitaron a una degustación de platos de uno de los restaurantes más famosos de la ciudad y de hecho considerado como uno de los mejores. Jamás había tenido oportunidad de probar el menú por diversas razones. Lo único que les puedo decir, es que personas allegadas a mi, que son de buen comer me habían garantizado que este sitio ofrecía experiencia únicas en cada uno de sus platos. El caso es que, cuando recibí la invitación al pequeño evento, me sentí inmensamente emocionada y agradecida. Y aquí es cuando me pasó lo extraño: debo admitir que los platos estaban correctos. Temperaturas en su punto, cada propuesta realmente estaba divina y daba fe de las buenas referencias que siempre me habían dado, pero me pasaba algo. Yo no sentía nada. No quiero que se confunda lo que estoy diciendo. Sí, estaba divino todo. De hecho tenían algunas propuestas que me sorprendieron, pero no sentía emociones, no sentía cariño y eso me desanimó. A veces no quiero que me sorprendan con propuestas locas, sino, que cuando me lleve la comida a la boca, los aromas y los sabores me hagan temblar por la intensión que le pusieron a ese plato. Por eso disfruté la película, porque entre otras cosas, el chef estaba emocionado con su negocio, creía en lo que hacía, lo había probado y estaba seguro de cada detalle que estaba ejecutando. Contaba con personas que apoyaban la idea y sentían la misma pasión que él tenía. Eso, quien quiera que me lea, se siente. Cuando te sensibilizas y te dispones a sentir cada una de las cosas que entran en contacto con tu cuerpo, puedes sentir la intención de la gente. Ojalá rescatemos el verdadero amor por la comida y que quien cocine, entienda que la hora de la comida es un momento sagrado que reconforta, consiente, motiva, emotiva o revoluciona los sentimientos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s