Nada te turbe, nada te espante

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Hoy jueves 17 de noviembre, la oficina de El Estímulo, empresa para la que trabajo con muchísimo orgullo, pasó por un desagradable rato: dos hombres armados entraron en nuestros espacios, encerraron en una oficina a 20 compañeros de trabajo, los amenazaron de muerte y se llevaron 12 computadoras así como 12 celulares

Gracias a Dios todos están bien. No pasó de un trago amargo. Los bienes materiales, al final son materiales y se recuperarán algún día. Sin embargo, que caro sale aquí recuperar un bien material. Los delincuentes no lo entienden, pero cuando estás en sitios donde el trabajo es sincero, impecable, honesto… duele cada centavo que se pierde o no se capitaliza. Son nuestras herramientas de trabajo, con las que plasmamos lo que vemos, comunicamos lo que sucede y damos a quienes nos leen, una ventana a la realidad que vivimos lo más objetiva posible.

Para mi fortuna, yo estaba en un evento pero, al enterarme, me fui enseguida para saber el estado de mis compañeros.

Realmente es duro y agotador vivir aquí. A pesar de todas las cosas “cheveres” que pueda tener Venezuela, uno se cansa. Todos los días intentamos ponerle buena cara a la situación: buscamos herramientas, intentamos verle el lado positivo a las cosas, le bajamos la velocidad al manejar para dejar que los salvajes se coman la luz y no nos atropellen cuando nos corresponde pasar, respiramos profundo y pensamos en lo sabroso que va a estar el cachito que te vende la maleducada de la señorita que no contesta o te amarra la cara, brindamos espacio a la imaginación para crear posibles escenarios sobre qué vamos a hacer el día que necesitemos un caucho y no tengamos con qué pagarlo, etc., etc., etc.

Incluso muchos de nosotros aprendemos a ser más tolerantes. Yo, Ligia M., respeto al que se queda y respeto al que se va, respeto la realidad de cada individuo porque cada situación es totalmente válida e igual de importante que la de su prójimo. Lo que no comparto, es la gente que se va a lo loco y cuando llega a su destino se da un trancazo porque el sistema no lo apoya. No respeto a los que migran para dejarnos mal, para robar, gritar, pelear, hacer vivezas y rayarnos ante el mundo entero. Eso no lo acepto y lo repudio. Quien me conoce sabe que aplaudo los éxitos de quienes lo hacen bien y destacan fuera. Mis redes y Bienmesabe dan fe de ello.

Pero los que nos quedamos aquí, sin importar el oficio o cargo que desempeñemos, sin importar el salario que recibamos, todos por igual hacemos un gran esfuerzo por dar lo mejor de nosotros y cuando pasan estas cosas la desmoralización es muy grande.

Mientras muchos venezolanos, que viven dentro y fuera de Venezuela, andan publicando y hablando pistoladas sin responsabilidad en las redes sociales sobre su frustración, muchos callan las verdaderas tragedias que viven en casa.

Hoy los mensajes y llamadas de solidaridad son conmovedores. Casi todos han venido acompañados de compartir su sentir con alguna experiencia que también han vivido: robos en casa, oficinas, productos, etc. y ahí es cuando te das cuenta que quienes realmente sufren el drama del país en carne viva no lo han divulgado por las redes pero sí entienden por lo que pasamos sin juzgarnos y nos extienden genuinamente su mano.

A todos ellos, gracias. Gracias por las llamadas, por las palabras de aliento y por tanto apoyo. Mil gracias a los medios de comunicación que se han solidarizado con nosotros y en contribuir a compartir esta información.

Gracias también por compartir sus experiencias porque eso solo reconfirma que no somos un hecho aislado sino que esto se fue de las manos y este país no tiene gobierno ni buenas políticas. Lo que pasa es que ahora, después de 18 años, literalmente sí se desbordó y no hay control.

Vengo de familia que ha hecho y hace política. De mi abuelo Ramón J. aprendí la importancia de ser apolítica en mi trabajo e incluso en la posibilidad de tener amigos oficialistas a quienes respeto, les tengo cariño e incluso aprecio (cosa que pocas personas entienden). Pero si algo es verdad es que la política que se hace en este país es nefasta y vergonzosa y que lo que vivimos todos y cada uno de los venezolanos no tiene derecho.

Hablo desde la decepción, desde el cansancio y probablemente desde una profunda tristeza de saber que aunque siempre me he caracterizado por ser optimista, Venezuela no va a mejorar en un buen tiempo.

Eso sí. A quienes creen que tienen poder, les recuerdo que nada es eterno, nada es infinito y como le diría el siervo a un general victorioso cuando desfilaba frente a su pueblo en la antigua Roma para recordarle las limitaciones de la naturaleza humana, con el fin de impedir que incurriese en la soberbia y pretendiese, a la manera de un dios omnipotente, usar su poder ignorando las limitaciones impuestas por la ley y la costumbre según el testimonio de Tertulian probablemente la frase empleada habría sido:

Respice post te! Hominem te esse memento!
“¡Mira tras de ti! Recuerda que eres un hombre” (y no un dios).

Repito, no son eternos, no son inmortales y todo tiene su fin. Que no se crean que son la excepción de la regla. Ya les llegará su momento y Dios se apiade de ellos.

Afortunadamente quienes deberían hacer valer la justicia son tan ignorantes que ni siquiera tienen claro por qué ocupan el cargo que les asignaron y digo afortunadamente porque por sus malas acciones, tarde o temprano caerán.

El país pasa por un momento interesante, las energías se mueven como hace tiempo no lo hacían. Algo está cambiando y debemos contribuir a que ese cambio se de. Vibremos en la frecuencia de lo que creemos y deseamos para Venezuela.

No me queda más que aprender a drenar este mal rato, ayudar al equipo a salir de esto y a brindar más apoyo y comprensión a cada persona que es víctima de los malos momentos que a diario vivimos los venezolanos.

Soy hija de la crisis y del resolver con éxito todo lo que me propongo. Podrán robarnos, podrán amedrentarnos un rato pero no podrán quitarnos las ganas de seguir haciendo país. Si creyeron que por robarnos eso nos iba a detener, eso significa que subestiman nuestra inteligencia y nuestra capacidad de hacer que las cosas buenas pasen.

Esta no es la Venezuela que me gusta pero aún así ¡Qué viva Venezuela!  y seguiremos informando.

Oración de Santa Teresa de Jesús:

Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza; Quien a Dios tiene Nada le falta: sólo Dios basta.

Eleva el pensamiento, al cielo sube, por nada te acongojes, nada te turbe.

A Jesucristo sigue con pecho grande, y venga lo que venga, nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo es gloria vana;  nada tiene de estable, todo se pasa.

Aspira a lo celeste, que siempre dura; fiel y rico en promesas, Dios no se muda.

Ámala cual merece bondad inmensa; pero no hay amor fino sin la paciencia.

Confianza y fe viva mantenga el alma, que quien cree y espera todo lo alcanza.

Del infierno acosado aunque se viere, burlará sus furores quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos, cruces, desgracias; siendo Dios su tesoro, nada le falta.

Id, pues, bienes del mundo; id, dichas vanas; aunque todo lo pierda, sólo Dios basta.

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